
Un sendero funciona cuando se puede recorrer sin perderse y sin pelearse con la vegetación. Por eso trabajamos las dos mitades: la obra sobre el terreno y la señalización que lo hace legible.
La señalización de un sendero homologado tiene reglas: colores de marca, medidas de las balizas, contenidos mínimos del panel de inicio y ubicación de cada cruce. Las conocemos y las aplicamos, para que la ruta pueda homologarse sin sorpresas y mantenga la homologación con los años.
Un ejemplo de este trabajo es la señalización del PR-CU 86, la Senda de los Picos, con su mesa panorámica en el mirador de El Serval, para el Ayuntamiento de San Martín de Boniches con la Diputación de Cuenca.
La mayoría de estos encargos vienen de ayuntamientos y administraciones que quieren poner en valor su término municipal: recuperar una senda en desuso, conectar el pueblo con un mirador o dejar la red de rutas lista para promocionarla.
Te acompañamos desde el replanteo en campo —recorremos la ruta y decidimos dónde va cada baliza— hasta la instalación y la entrega documentada.
Una senda señalizada hace años suele necesitar repaso: vegetación que ha cerrado el paso, postes vencidos y carteles ilegibles por el sol. Hacemos revisiones y mantenimiento periódico para que la ruta siga siendo transitable.
Somos una cooperativa forestal con base en Henarejos (Cuenca) y trabajamos en toda España.