
Un incendio avanza mientras encuentra material que quemar. Un cortafuegos o una franja auxiliar interrumpen esa continuidad, tanto en horizontal —a lo largo del terreno— como en vertical, quitando la escalera de matorral que lleva el fuego del suelo hasta las copas.
No es solo abrir una banda pelada. Se decide el ancho según la pendiente, la orientación y el tipo de masa, y se trata el interior de la faja: desbroce del matorral, clareo del arbolado y poda baja de los pies que se quedan.
Un cortafuegos abierto y luego olvidado deja de servir en pocas temporadas. El matorral rebrota y la faja vuelve a ser combustible. Por eso el mantenimiento periódico es tan importante como la apertura, y trabajamos con calendarios que dejan la faja lista antes de que empiece la época de riesgo.
Ejecutamos planes de prevención para ayuntamientos y administraciones, incluidas las fajas perimetrales que la normativa exige alrededor de los núcleos habitados. También trabajamos para propietarios privados con fincas de monte o edificaciones dentro de masa forestal.
Este trabajo se complementa con los tratamientos selvícolas del interior de la masa y con la limpieza de parcelas en la interfaz urbano-forestal.
Cooperativa forestal con base en Henarejos (Cuenca). Trabajamos en toda España.